MI MENTE, MI PEOR ENEMIGO

Mi mente, ese gran enemigo que a veces necesita que le pongan en su sitio. Tenemos la creencia de pensar que somos lo que nuestra mente hace o piensa…

La mente es el mundo de los pensamientos: opiniones, creencias, valores, juicios, miedos… Todas esas experiéncias vividas, tanto buenas como malas, han sido analizadas, filtradas y clasificadas por nuestra mente.

Partiendo de esa base, la mente es una máquina de supervivencia, una herramienta creada para cumplir con una tarea concreta. Y una vez finalizada esta tarea, se supone que deberíamos soltar esta herramienta. Sin embargo, esto es algo que nos resulta verdaderamente complicado ya que no somos capaces de «soltarla». Es en este momento cuando esta herramienta se convierte en algo totalmente inútil e incluso dañino. Ocupa «espacio» y hace que olvidemos lo que realmente nos preocupa en cierto momento.

« LA VIDA ES COMO ANDAR EN BICI, DEBES AVANZAR PARA NO PERDER EL EQUILIBRIO. »

Albert Einstein


«Si devolvemos a la mente su función principal, esta se convierte en una locomotora que nos impulsa hacia adelante dándonos fuerza para alcanzar nuestras metas. »

Concédele todos sus poderes.

A menudo actuamos como si el simple hecho de montarnos en el coche le diera al GPS el poder de decidir a dónde nos dirigimos. Ocurre lo mismo con nuestra mente, como si estuviéramos en modo piloto automático. Creemos que nuestra mente tiene la solución para todo y ¡no es así! Así que, ha llegado el momento de tomar el control.

Ahora que somos conscientes del camino erróneo que veníamos siguiendo, ¿cómo corregirlo? En cualquier caso, todo pasa por dejarse llevar.

¿En qué consiste dejarse llevar?

Podría responder, soltarme, soltar el control de mi mente y dejar de darle todo el control. Se trata de vivir el momento y no detenerse a pensar en lo fué, será, pudo haber o debería haber sido.

¿Cómo lo hago?

Precisa de entrenamiento diario: hábitos que debemos ir dejando de lado y otros que debemos adquirir poco a poco. Siempre con una mirada benévola sobre nosotros mismos.

Algunos tips para el cambio:

1. Dejamos de preocuparnos: no sirve de nada usar nuestras neuronas sobre un vacío. Además de resultar verdaderamente agotador.

2. Dejamos de tener en cuenta las opiniones y juicios de los demás: ¡cada uno maneja su vida como quiere!

3. Dejamos de criticar a los demás: ganaremos tiempo de calidad para invertir en nuestro propio camino.

4. Terminamos aquello que empezamos: así mantendremos el orden en nuestras tareas y en nuestras vidas.

5. Limpiamos nuestra agenda: eliminamos posibles causas de juicio, de culpa… ¡aligeramos nuestro cerebro y acortamos esa infinita lista de tareas que habíamos planeado!

6. Liberamos nuestra mente para un mejor descanso: encontramos el modo que nos ayude a silenciar todo ese galimatías que tiende a festejar en nuestra mente a la hora de dormir. (en Youtube podrás encontrar gran cantidad de vídeos que te ayudarán).

7. Silenciamos nuestra mente: cuando sentimos o escuchamos esa vocecita que nos juzga o constriñe la detenemos y le pedimos que nos deje vivir el momento.

8. Respiramos…: una adecuada respiración devuelve el poder a todo nuestro ser y nos reposiciona en el espacio y el momento. Hacer circular el aire en nuestro cuerpo nos permite sentir y dar un paso atrás sobre nuestros pensamientos al poner todo en su lugar.

9. Restamos importancia: de echo, si lo pensamos detenidamente, nada es realmente serio en nuestro día a día. Cuando sentimos que llega el drama, que se nos encoge el estómago, que el deber, el miedo o la culpa acechan, nos preguntamos: «¿puedo dejar que fluya sin mi?». Y nos atrevemos a decir: «Sí». A veces esto sencillo ejercicio puede ser suficiente para ahorrarnos un drama totalmente innecesário.

10. Escogemos el vocabulario adecuado: la mente nos dice constantemente «tienes que, debes de…» Si elejimos vivir liberados de nuestra mente, debemos reemplazar todos los verbos que implican obligación. Debemos sustituir, del mismo modo, la palabra «debo» por «puedo». Nos acostumbramos a decir y pensar: me siento, necesito, es bueno para mí…

11. Reeducamos su conducta: le agradecemos la ayuda que me brinda y le pedimos que se quede en su lugar cuando no le requiera.


Después de estos ejemplos de pequeños reajustes que podemos ir haciendo paulatinamente y, sobre todo, sin coacciones, no olvidemos que la vida es un juego y debemos observar todo aquello que podría cambiar sobre nosotros mismos sin juzgarnos y confirmamos quién dirige nuestra vida. ¿Es todo aquello que me inculcaron o lo que me hace feliz hoy, ahora? ¿Son los miedos, los deberes, las obligaciones o mi felicidad, mis necesidades y mis sentimientos los que me guían?

A partir de hoy volveremos a pensar por nosotros mismos. Recordemos que la mente es nuestra asistente, no nuestra jefa. Podemos venir y completar, ajustar o modificar los datos de su base en cualquier momento así como completar su formación para que su función sea la mejor posible. Gracias a ella por acompañarme en la redacción de este post 🙂

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