LA VIDA ES UN JUEGO

Creer en la magia de la vida para ser feliz.

¿Y si vivieras en un patio de recreo en el que tu propia vida se creara cada día, donde tú fueras la creadora de tu mundo y decidieras con quién juegas y con quién no? ¿Y si fuera más divertido de lo que crees? A fin de cuentas, cuestionarte lo que crees que es verdad te permite cambiar la forma en la que percibes e interpretas tu vida.

¿Cómo vivir la vida como un juego? En este juego, cada actor es escogido inconscientemente tras un casting organizado por ti y por tu libre albedrío para cubrir la necesidad de la persona adecuada en el momento adecuado, para que puedas vivir las experiencias positivas que tienes que descubrir. Es una cuestión de punto de vista y de la percepción que tengas de tu verdad, un concepto que no dejarás de redefinir hasta el último día de tu vida…

MAKE IT SIMPLE, BUT SIGNIFICANT


¿Quién soy?

Todo comienza cuando llegas. Eres una criatura pequeña y desnuda. Careces de experiencia, por lo que cada segundo es un proceso de aprendizaje que te va esculpiendo. Sí, “soy la suma de mis experiencias pasadas” (Jaques Lévesque).  Eres el resultado de lo que has vivido. Cada experiencia te ha enseñado a reaccionar, a responder de una determinada manera ante ciertas circunstancias. Los miedos, las alegrías, las penas, el dolor y el éxito te han permitido construir el ecosistema con el que vives. Un sistema en continuo movimiento, que se actualiza con cada nueva experiencia para completar una base de datos detallada de “reacciones adecuadas”.

Se te pone a prueba a diario, en las relaciones con los demás, contigo misma, en la paciencia, en la creatividad, la salud, el amor o el duelo. Te caes, cometes errores, tomas malas decisiones… Pero entonces das un paso atrás, ves la situación desde un ángulo más neutro y conviertes este test en una experiencia vital que has superado en el camino. Así es como nos definimos y nos esculpimos día a día.

Vives una experiencia, ¡no eres esa experiencia!

Las experiencias de la vida perfilan tu condición de ser día tras día, y te hacen probar nuevos sabores ante los que reaccionas. Hacer de estas experiencias TU verdad de ser o lo que te constituye te hace ir por el camino equivocado. Creer que lo que está en ti no se puede cambiar hace que cierres puertas y selecciones solo unas experiencias específicas, y, por lo tanto, un aprendizaje. Eso reduciría el campo de posibilidades de convertirse en la mejor versión de ti misma.

¡Libera tu mente!

¡Tu mente, tu madre sobreprotectora! Las condiciones que nos definen a menudo han sido creadas por nuestro agente de seguridad, nuestra mente, que, en respuesta a nuestras experiencias vividas, y por el instinto de supervivencia y preservación, nos protegerá como lo haría una madre. Nos mantiene bajo su cálido abrigo para protegernos de nuevas experiencias que podrían ser peligrosas y, sin embargo, a veces son necesarias y pueden llevarnos a algo mejor.


¡Ve a por todas!

Acepta jugar el juego de la vida con tu libre albedrío

Acepta no saber, al menos de forma permanente. Acepta salir de tu zona de confort o alejarte de las zonas seguras. Recorre los senderos de tu día a día como una turista que cruza nuevos países. El hecho de viajar a un nuevo país no significa que adoptes las costumbres y tradiciones como si fueran tuyas. No cambies de nacionalidad en tu pasaporte. Siempre hay una distancia entre lo que experimentas y lo que te define. Descubre y prueba nuevos sabores, olores y colores, dejándote sorprender, sin juzgar, solo observando. No le des una importancia desmesurada a nada, y no veas los acontecimientos como positivos o negativos, sino simplemente como momentos que atraviesas y que revelan estados en tu interior. De este modo, puedes saborear las experiencias y retener aquello que elijas conservar en tu ecosistema.


Aprende a tomar tus propias decisiones

Para crecer cada día, tienes que enfrentarte a la diversidad de la vida. Tienes que observar, probar e intentar saber lo que es mejor para ti. Para tomar una decisión, necesitas conocer un elemento y su opuesto. Por ejemplo, para expresar el amor, necesitas experimentar el amor, pero también lo contrario. Y así para todo. La evolución de la vida se basa en este proceso de elección, en tu libre albedrío. Las experiencias nos hacen tomar una decisión: la conservo o no, juego con ella o no. Y la decisión marca el siguiente paso en el camino. Eso forma tu YO de mañana. Hasta la próxima experiencia que aportará aún más matices a tu persona.

Decide ver la vida como un campo de descubrimientos

Acepta (volver a) ponerte las gafas de niña sobre todo lo que vives. Elige zambullirte, sin límite de edad, descubriendo el mundo mientras juegas al juego de la vida. Uno de los secretos de la felicidad consiste en ver la vida a través de los ojos de un niño, y utilizar tu magia de adulto responsable para hacerte cargo de tu bienestar y de tomar buenas decisiones. En realidad, eso es ser responsable de ti misma, de tu felicidad. ¡Ser responsable de tu propia magia creativa y transformadora!

Eres adulta, tienes el poder de crear tu felicidad. 

Realmente puedes decir en todo momento, con la ingenuidad de un niño: sí, quiero jugar contigo, no, (ya) no quiero jugar contigo. La toma de decisiones es así de simple y de distante si se elimina el peso de las metas y de las emociones de lo que vives. No experimentes tu vida como algo crucial.

Todos los momentos son efímeros. Imagina esos instantes como una película proyectada en una pared. Lo que te afecta y te hiere en este momento es, teniendo en cuenta la escala de una vida, una sílaba en una palabra, en una frase en la página de un capítulo de uno de los libros de la estantería de la biblioteca de nuestra vida. Aprende a restarle importancia para marcar distancia (es decir, no atarte ni crear un vínculo con lo que vives), alejándote de las experiencias, sin hundirte en las emociones negativas. No te regodees, elige transformar las situaciones dolorosas en cuestiones pasajeras. Este es el poder del ahora.


He aquí uno de los secretos de la felicidad…

Ser feliz y construir tu felicidad es elegir mantener o volver a tu imaginación y tu espontaneidad infantil, utilizando la varita mágica de adulto para crear y esculpir la vida que te mereces. Ser feliz es elegir actuar en el teatro de la vida, divirtiéndote con todo lo que venga. Es poner las luces, colocar el decorado y elegir a los actores. Es apartar el miedo de arriesgar para vivir la vida al máximo, y es elegir lo que te conviene. También es aceptar que tú creas tus propias reglas del juego. Depende de ti crear un universo nuevo cada día, un nuevo escenario con los jugadores que quieras invitar al gran juego de la vida. ¡Sonríe, llena tu corazón de alegría y sigue el sendero de la vida!

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